La vieja y para nada querida burocracia

¿Para qué? ¿Por qué? Tan fáciles que podrían ser las cosas, y sin embargo el sistema se empeña en seguir complicándolas, presumiblemente para minimizar las posibilidades de que alguien abuse de él… El resultado, no obstante, es que el sistema en sí es el que termina abusando de las personas. O sea, de mí. Bullying institucional institucionalizado, redundante y ni siquiera personalizado hacia mi persona, poniéndome puras trabas en el camino entre una vida sin visitas (y pagos) anuales en Migración todos los años. :( ¡Soy una persona de bien, en serio!

Pero bueno, no perdemos la fé. ¿Será este el último trámite en mi saga migratoria que lleva 11 años? ¿Acabará en esta instalación del drama menos interesante y menos ficticio que puede existir, en el que todo parecido a la realidad es cualquier cosa menos coincidencia? ¡Más noticias mañana!